El primer atraco de Luis Pineda

Luis Pineda, de 53 años, da palmas en la romería de El Rocío. Dicen que siempre fue “muy listo y muy divertido” CRÓNICA

El chico y sus tres acompañantes llaman al timbre de la calle O’Donnell. Llevan un ramo de flores. Es, le dicen a la portera, para la señora marquesa. Juntos suben las escaleras y llaman a la puerta de servicio. Entonces los cuatro se colocan unas medias en la cabeza, sacan las armas y empieza el asalto. Son las diez y media de la mañana del 6 de marzo de 1980, y el secuestro durará varias horas. El cabecilla tiene 17 años, estudia Derecho y, como sus amigos, es neofascista; milita en el Frente de la Juventud. Le llaman Luispi.

Dentro de la casa, maniatan a Vicenta, a las sirvientas Rosa y Remedios, y se van directos al salón. Buscan a la dueña, María Ignacia López de Soto, marquesa de San Eduardo. La llevan a su dormitorio y le exigen joyas y dinero. Ella se enfrenta a los asaltantes, les intenta quitar las medias. Así que Luispi la golpea con la culata de la pistola en la cabeza hasta hacerle una herida que exigiría varios puntos de sutura en la frente. María Ignacia cede, les firma un cheque por valor de 85.000 pesetas y el cabecilla se va al banco de abajo a cobrarlo. Las cuatro mujeres quedan allí como rehenes. Cuando regresa, sigue el atraco: a Rosa le roban 900 pesetas y su DNI, a Remedios 2.000 pesetas y otras 25.000 a la marquesa. Las amordazan, y con navajas rasgan un abrigo de astracán, otro de visón chino y otro de zorro.

Lo cuenta hoy desde la joyería San Eduardo, con una copa de champán en la mano, Miguel, el hijo de la marquesa. También lo detalla la sentencia que dictó la Audiencia Nacional. Como le faltaban cinco meses para cumplir los 18, a Luispisólo le condenaron a tres meses de arresto mayor y a una indemnización que, según Miguel, nunca pagó; se declaró insolvente. La marquesa, que tiene ahora 76 años, dice a Crónica: “Aquello fue horroroso, aunque ya lo he archivado en mi cabeza y no quiero hablar más del tema”. La semana pasada volvió a ver a Luispi.Vomitó. Esta vez Luis Pineda Salido no llevaba flores ni pistola, sino traje y corbata. Treinta y seis años después, lo veía detenido, acusado de liderar una organización criminal centrada en otro tipo de atracos: la extorsión a los bancos a través de una supuesta asociación de consumidores, Ausbanc; el chantaje, incluso, a los abogados de la Infanta Cristina.

La operación Nelson lo describe como el jefe de la trama. A los bancos, según el auto del juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, les exigía dinero en forma de publicidad en sus revistas porque, de lo contrario, publicaba informaciones negativas sobre ellos. El Banco Santander pagaba un millón al año; el resto de los grandes, salvo el BBVA, unos 600.000. Bancos medianos y cajas, la mitad. Además, se ofrecía presuntamente a cobrar por retirar las demandas judiciales impulsadas por Ausbanc y, en los últimos años, también por el autodenominado sindicato Manos Limpias; aunque fuera en contra de los intereses de sus asociados. El dinero fluía después felizmente entre su variado entramado de empresas.

“Siempre fue muy listo y muy divertido”, dice, triste, su hermana Carmen. Tan listo que, según allegados a su hermano Carlos, se negó a devolver a la familia un préstamo de 200 millones de pesetas que le hizo su padre cuando éste murió… “Estafó a su padre y a su madre”, aseguran estas fuentes. Carmen lo niega.

Luis nació en Málaga en 1962, el pequeño de cinco hermanos, de madre malagueña y padre burgalés, funcionario de Obras Públicas, abogado y promotor inmobiliario. En Madrid, el chico bien se involucró pronto en Fuerza Nueva, según explica a Crónica su ex compañero de filas Ernesto Milà. Con 16 años se integró en su escisión, el Frente de la Juventud. Eran unos 300 jóvenes pandilleros, radicales y muy violentos. Vestidos con camisa azul y boina negra, fueron el comando de terror fascista más activo de Madrid y mataron a al menos dos personas. La banda decayó tras varias redadas y sólo algunos siguieron con la violencia. “Entre ellos,Luispi“. En 1982 le aplicaron la ley antiterrorista por orquestar un ataque con cócteles molotov para celebrar el aniversario del 23-F. Pineda se convirtió en el último líder del Frente, el que negoció la integración de sus restos en el Movimiento Falangista. “A partir de ahí fue cuando desapareció del ambiente ultra”. Luispi empezó una nueva vida.

Con los peces Gordos

Tras unos años en la universidad CEU Luis Vives, a cuyas clases acudía “con pistola”, según una compañera de curso, se licenció en la Complutense, y en 1986 se casó y fundó Ausbanc con su hoy todavía tesorero (también detenido). Empezaron repartiendo un folleto: “Frente al abandono de la Administración y la prepotencia de la banca, nace Ausbanc”. El capital social eran sólo 100.000 pesetas y durante 12 años, según Pineda, estuvo sin cobrar de ello, viviendo del bufete que montó un año después, el Despacho Jurídico Pineda. Por entonces aún no estaba “en la pomada”.

Sus años dorados, los de “la pomada”, son los excesivos 90. Arrancan el 26 de marzo de 1994. Banesto celebra una conflictiva junta de accionistas que, despedido ya Mario Conde, debe aprobar el plan de saneamiento del nuevo presidente. Y Pineda, de 31 años, hace un favor tanto al Banco de España como a Banesto: propone, en calidad de presidente de Ausbanc, y por tanto desde fuera del sector, que el propio Banesto lleve a su ex administrador ante los tribunales para que repare el daño ocasionado por el agujero que dejó. El apoyo a su propuesta es masivo y ésta sale adelante. Pineda, que llega a denunciar amenazas de muerte de Conde, ejercerá la acusación particular contra él. A partir de entonces aparece en los periódicos y en fotos junto a grandes banqueros como Emilio Botín, del Banco Santander, o el presidente del Banco de España, Luis Ángel Rojo, que colocará en su despacho. Los peces gordos le apretarán la manoen sus premios Duros de Oro.

La popularidad no sólo la gana entre los poderosos. Porque, al frente de Ausbanc, cosecha logros indudables. En los tribunales consigue el fin de las comisiones indebidas, que el tipo de interés no pueda redondearse al alza, que a uno deban informarle de la comisión que le cobran en un cajero, que las telefónicas no puedan cobrar el minuto entero de una llamada sino sólo los segundos consumidos, que exista un registro de seguros de vida para que quien pierda a un familiar pueda saber si tenía firmado alguno, la anulación de las cláusulas suelo…

Y, mientras, va amasando una fortuna. Con el tiempo ha llegado a controlar más de diez sociedades: desde inmobiliarias hasta una agencia de viajes, pasando por un bar, un teléfono de asesoramiento financiero de pago, una empresa de compra y venta de oro, una radio y un grupo editorial con publicaciones en España, Reino Unido, EEUU y varios países de América Latina. Según su entorno, tiene más de 3.000 metros cuadrados en pisos, locales y naves industriales repartidos por Andalucía, Extremadura, Madrid y Castilla y León, y cerca de 100.000 en fincasrústicas. Además de dos parkings, caballos y coches de alta gama (se mueve en Mercedes con chófer). Posee un yate en Estepona y son sonadas sus fiestas en El Rocío. Solía invitar a conocidos periodistas, jueces y fiscales. Todo incluido. Por Navidad, enviaba bolsos de Loewe (unos 1.500 euros) a presentadoras de primera línea. Algunas los devolvían. Otras no. Hay periodistas que han estado a su sueldo. Y jueces que han cobrado por participar en sus conferencias.

Las primeras sospechas salen a la luz hace mucho. En 1995 trasciende que, días antes de la famosa junta en que Pineda impulsa la guerra contra Conde, ha cobrado del banco 5 millones de pesetas. Fuentes de Ausbanc desvelan ya que Pineda usa su revista como “tapadera”; desde el sector reconocen a EL MUNDO que esa extorsión existe, y el Banco de España marca distancias…

Así que, en 2002 (cuando su mujer, María Teresa Cuadrado, trabaja como directora de Consumo de la Comunidad de Madrid de la mano de Alberto Ruiz-Gallardón), el número 29.243 del Ilustre Colegio de Abogados divide su organización para sortear posibles problemas legales, porque la ley no permite que las asociaciones de consumidores hagan publicidad comercial. Ausbanc Consumo es la pretendida ONG (financiada con cuotas de asociados y subvenciones), y en Ausbanc Empresas reúne sus negocios. Pero seguirá moviéndose en el límite, entre expulsiones y repescas del registro de asociaciones de consumidores, que es lo que le da acceso a ayudas públicas. Con la ministra popular Ana Mato es como Ausbanc vuelve a cobrarlas. Luispi parece intocable.

Su primera víctima reconocida es en 2006 Javier López, presidente de Credit Services (dedicada a la reunificación de deudas): “O me das 300.000 euros o te hundo”, le dijo, según cuenta. Un año después, la Audiencia Nacional aparta a Ausbanc como acusación popular contra Afinsa y Fórum Filatélico por haber cobrado de ellas hasta 2,5 millones de euros. De nuevo, por las víctimas ycobrando de los verdugos. Ese mismo año, 10 bancos tienen que dar explicaciones ante un juez por financiar unas jornadas suyas en Salamanca. Más tarde, el delegado de Ausbanc en Baleares le denuncia por amenazas como: “Os juro que acabo con vosotros. Por mis huevos y con mi vida. (…) Estoy dispuesto a pagar a unos mafiosos”. El ex presidente de Novagalicia, José María Castellano, ha desvelado ahora que en 2013 alertó al resto de cajas para que adoptaran medidas.

Nada prosperó.

Dice mucho del estilo de Pineda el relato de Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores Facua, que le ganó una demanda por injuriarle: “Se obsesiona conmigo en 2012, cuando publico su trayectoria en la ultraderecha. Me pide dinero. Me dice que si la cifra es razonable no me llevará a los tribunales”. Pineda empapeló Sevilla y Málaga con carteles de “Se busca” contra Sánchez, le acusó de estar metido en el caso de los ERE, le vinculó con la pedofilia, le dijo a su mujer que era homosexual, cuenta. También, añade, atacó a sus amigos, como el ex community manager de la Policía Nacional, Carlos Fernández: durante la toma de posesión de Isabel García Tejerina, Pineda, que estaba invitado, pidió su cabeza al ministro del Interior.

La relación de Luis Pineda con los políticos era muy estrecha. En Andalucía ganó interlocución directa con Susana Díaz gracias a José Marín, ex cargo de la alcaldía socialista condenado, al que nombró delegado suyo en Sevilla tras abandonar la cárcel. Pineda pudo colocar en Canal Sur dos programas de la productora que controla: sobre la producción de aceite de oliva y sobre las noches en su bar, El Club de la Buena Vida. Hasta el Senado contaba con un stand donde se distribuía la revista de este nombre, que ya ha sido retirado. En el último número hay anuncios de 10 bancos, dos eléctricas y otras cinco compañías.

Los investigadores manejan la hipótesis de que su escalada criminal arrancó en 1999. El primer gran mordisco de Ausbanc, el que le granjearía ingresos millonarios hasta hoy, sería su retirada de una causa contra Botín en el escándalo de las cesiones de crédito. El Santander lo niega, pero sorprendió que Pineda se echara para atrás. Y que en sus revistas las críticas al Santander mutaran en alabanzas.

Aunque quizá lo que haya precipitado la caída de este pretendido Robin Hoodhaya sido, a la larga, su lazo con Manos Limpias. Su dirigente, Miguel Bernad, procede también de Fuerza Nueva, pero al parecer es en torno al caso Blesacuando se unen por primera vez. Según la investigación, con Bernad como títere de Pineda. El encarcelamiento del ex presidente de Caja Madrid fue histórica. Pineda se preciaba de su segundo banquero entre rejas.

Pero el caso con mayúsculas es el que implica a la familia del Rey. Según el auto, Ausbanc y Manos Limpias ofrecieron a la defensa de la Infanta que, a cambio de 3 millones de euros, retirarían la acusación popular contra ella. La versión de Bernad y de otro investigado es la contraria: que les ofrecieron cobrar por retirarse. Ante el juez, Bernad asegura ahora que ha sido “engañado” por Pineda. También él.

Ambos son personajes oscuros. Algunos apuntan a que Luispi trabaja para losservicios secretos españoles; que les ha dado información sobre el régimen de Venezuela valiéndose de sus empresas allí… La pregunta, o una de ellas, es cómo ha volado tan alto y durante tanto tiempo un hombre tan exhibicionista.

Son las 20.01 horas del 13 de abril y Luis Pineda cuelga una foto en su Twitter. Está con Susana Díaz, “la líder social de Andalucía”, en la Feria de Abril. Sonríe, pero está preocupado: una filtración ha desvelado la operación Nelson. Un día después habla con varios medios: no tiene nada que esconder, dice; sabe que su teléfono está pinchado desde hace tiempo. Y advierte: “Esta vez no me voy a callar. (…) Era de esperar que me dieran una patada. La primera división es así. Messi, Ronaldo, Ausbanc… somos así”.

Al día siguiente Luispi, el doctor honoris causa por la Rey Juan Carlos, el caballero de la Orden del Camino de Santiago, el chico del ramo de flores y la pistola, regresó a la Audiencia Nacional.

EL MUNDO

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