Culpemos a Bruselas!

ATENTADOS EN BRUSELAS - EDUARDO MAESTRE

 

Leemos en los diarios digitales (hay de los otros, todavía?) que Bélgica va a tomar 18 medidas para combatir el terrorismo yihadista. Medidas, algunas, muy polémicas; eso dicen los diarios! Incluso van a modificar su Constitución para poder aplicar algunas de ellas.

Por ejemplo: como la Policía se queja de no tener recursos ni personal suficiente, se van a dar 400 millones de euros para que se apliquen en la investigación; además, van a dotar a algunos cuerpos policiales de traductores de árabe, de los que por lo visto, y pese a tener en el tristemente célebre barrio de Molenbeek a más de 100.000 musulmanes, los cuerpos de seguridad belgas no tenían traductor alguno de árabe!

Van a modificar la Constitución para que se pueda detener a los sospechosos durante las 24 horas del día. Sí; porque, hasta ahora, y aunque ustedes no puedan creerlo, desde las 21.00h hasta las 5.00h estaba prohibido por la Constitución detener a nadie. Ya podía ser el mismo Bin Laden, localizado en un piso de Molenbeek, el que con sus ronquidos despertara a los vecinos, que de noche no se le podía detener!

Cómo es posible que teniendo lo que tienen allí, en ese barrio de Bruselas, la Policía no tenga aún un traductor de árabe? O que no cuenten con dotación suficiente? O que no se pudiera detener a nadie de noche? Es que estamos locos? Y allí tenemos la sede de la Unión Europea? Lo raro es que no haya una matanza diaria!

A partir de ahora, se podrá detener a todos los yihadistas que vuelvan de Siria e Irak. Sí: ya sé que para los que estén leyendo esto parecerá que estoy de broma, pero por desgracia no es así: más de 120 musulmanes han regresado a Bélgica después de un largo periplo en la alegre compañía de los del DAESH, instruyéndose acerca del noble arte de matar occidentales indiscriminadamente; la Policía belga los tiene localizados desde hace tiempo, pero no se les podía detener! Ya saben ustedes: los derechos del ciudadano y tal.

Otra de las medidas va a ser cerrar todas las páginas de internet que inciten al odio y prediquen la yihad y que tengan su sede en Bélgica. Lo curioso es que son muchas y están localizadas desde hace años! Pero no las han cerrado jamás! Es normal esto? Insisto: lo increíble es que no corra la sangre calle abajo en todas las ciudades de Bélgica!

De las dos docenas de mezquitas que hay en funcionamiento sólo en el barrio de Molenbeek (dos docenas! 24 mezquitas para 100.000 habitantes! Que se dice pronto!), sólo estaban registradas seis, y en la mayoría de las veinticuatro se hace proselitismo terrorista; es decir: captación de pobres descerebrados para convertirlos en fervientes yihadistas. Esto se sabe, por lo visto, desde hace años! Pero nada se ha hecho hasta ahora, momento en el que parece que van a cambiar el Código Penal para tipificar como delito la incitación al odio. Llegan 32 muertos tarde, amén del centenar y medio de parisienses del último atentado en Francia; pero más vale tarde que nunca!

Para este barrio de Molenbeek (tiene que ser maravilloso vivir allí!) se ha puesto en marcha un plan que han denominado “de prevención y represión”. Y saben ustedes en qué va a consistir? Es fantástico, porque uno se imagina que van a vigilar a todo sospechoso, día y noche, y van a moler a palos a aquéllos que saquen los pies del plato. Peeeeero no! Por el contrario, han aprobado una gran suma de fondos adicionales para contratar mediadores sociales, trabajadores y escuelas! Creen ustedes que los mediadores sociales belgas podrán reeducar a los nuevos yihadistas? Les harán leerEl Principito y luego les pedirán una redacción? Los sentarán en círculo y les enseñarán a cantarImagine?

Enfín… (siempre escribo en fin todo junto y acentuado, sí).

Cuando he decidido titular este artículo con un imperativo, Culpemos a Bélgica, lo he hecho para negarlo después. Y me dispongo a hacerlo. Pero antes, déjenme que les diga que lo primero que a uno le entran ganas de hacer tras leer las 18 medidas que ahora va a implantar el Gobierno belga a fin de defender a sus ciudadanos de los ataques fundamentalistas es despotricar contra sus políticos, que han descuidado absolutamente las más elementales normas de seguridad. Y lo más sangrante es que Bruselas no es un pueblo aislado entre los Tatra polacos, sino la ciudad en la que los europeos hemos depositado la Sede de la Unión Europea! Bruselas es, o debería ser, el núcleo ciudadano en el que revierte la enorme cesión de soberanía que los 28 países de la UE, voluntaria y dolorosamente, hemos ido entregando desde hace años! Y un punto geográfico tan simbólico no puede estar indefenso ni en manos de buenistas empanados cuyas medidas en caliente para evitar más atentados incluyen la lectura obligatoria de Mujercitas a los yihadistas y la entrega de ramos y encendido de velas en las calles!

Ésta es la primera reacción, y la más natural siendo como es uno un español que ya ha cumplido los 53 años y ha visto durante décadas lo que ocurre con los coches y las furgonetas cuando un nacionalista vasco decide ponerle una bomba lapa sin avisar. Porque, por desgracia, los españoles hemos rechinado los dientes durante gran parte de nuestras vidas viendo cómo morían acribillados los guardiaciviles andaluces y extremeños en las carreteras y en las calles vascas, o los policías y militares aragoneses en las calles de Madrid. O los civiles catalanes en Hipercor. Y los niños. Y las mujeres. Razones suficientes como para montar en cólera cuando recibimos la noticia de que en Bruselas había un barrio marginal, un gueto autoinfligido y lleno de mezquitas en las que se han dedicado a captar prosélitos para la causa yihadista con el conocimiento de las autoridades y sin hacer nada por evitarlo!

Pero después, uno reflexiona y se da cuenta de que esto que ha ocurrido, esta especie de desgana a la hora de velar por la integridad física de la ciudadanía, este buenismo zapateril y pedrosanchista que ha permitido -y diría que alentado!- la comisión de los atentados en Bruselas y también los recientes de París, no es más que la inercia derivada de una concepción socialdemócrata del universo; una manera de contemplar la Realidad en la que el adanismo rousseauniano que les invade les impide concebir que existe el error, la maldad o sencillamente la confusión en una gran parte de nuestros vecinos. Y cuando llegan las tragedias, la culpa de las mismas siempre es nuestra! Hasta el Papa Francisco, insigne socialista, ha culpado de las matanzas en el corazón de Europa a los fabricantes de armas! Es como si la culpa de la cantidad de muertos diarios que por desgracia hay en los accidentes de tráfico la tuvieran la Citröen, la Opel y la Fiat!

Pero, por favor… Bélgica! Qué se puede esperar de un país europeo de principios del siglo XXI? Sólo paños calientes, complejos de culpa y miedo a hacer que las Leyes se cumplan! Desgraciadamente, no es el único país de la UE con estos remilgos, estrangulados judicialmente a causa de sus escrúpulos excesivos; hay muchos más, empezando por España, Alemania, Grecia, Italia… Somos un puzzle de mojigatos! En nuestro marco europeo han estado entrando gentes de todo el planeta; particularmente, musulmanes. Y han venido buscando la libertad de acción, de expresión y de mercado que no tienen en sus países de origen; han llegado con las lógicas ansias de respirar el aire que da la libertad occidental. Pero sus descendientes, que han coincidido en el tiempo con la locura yihadista de Al-Qaeda y el DAESH, parecen haber entrado en un conflicto antropológico del cual nos hacen responsables al resto de los europeos.

Son una minoría. No han logrado integrarse en nuestras estructuras sociales; pero no por falta de oportunidades, sino porque profesan una religión excluyente y un estilo de vida en el que la mujer es poco menos que nada. Y ya se sabe: una cultura que no aprecia a sus mujeres, está incapacitada para avanzar y para desarrollarse. Sin embargo, mientras no han tenido una excrecencia salvaje y brutal en la otra orilla del Mediterráneo y saliendo cada día en los medios con la amenaza romántica dereconquistar Europa alfanje en mano, han estado tranquilamente metidos en sus casas; pero desde la destrucción del World Trade Center en directo, el fundamentalismo islamista ha recrudecido sus tesis (si se puede llamar así al supremacismo genocida!), y, al cabo de los años, nos encontramos con que hay numerosas zonas europeas en las que se han formado auténticos viveros de yihadistas.

Malenbeek, en Bruselas, es uno de esos guetos; pero no el único! Invadir con tropas terrestres Siria, Irak y el norte de Libia estaría muy bien; probablemente, y si se organizara desde la perspectiva de lo que debe ocurrir después de la guerra, se borraría de la faz de la tierra para mucho tiempo al DAESH y a quienes lo sostienen. Pero nuestro verdadero problema no está allende el Mediterráneo, sino en el salón de nuestra casa. Atajarlo no es algo que nos corresponda a los ciudadanos, ya que ni hemos estudiado táctica militar ni formamos parte de los departamentos de inteligencia. Doctores tiene la Interpol. Lo que realmente sí que hace falta es que los responsables políticos den la clara orden de acabar con este cáncer que está destruyendo no sólo el concepto de Europa, sino las libertades esenciales que caracterizan a Occidente y por las que, precisamente, los padres de estos musulmanes de segunda y tercera generación que contemplan la posibilidad de abrazar la yihad decidieron instalar aquí sus posaderas.

Hablemos claro: la Europa que queríamos construir está herida de gravedad. Sólo un tratamiento de choque puede salvarla. Pero ningún medicamento podrá hacer nada si el enfermo no está dispuesto a ingerirlo. Y el enfermo no lo ingiere porque no es capaz de reconocer que su herida podría ser mortal. Bien: basta ya de metáforas clínicas! Nos podemos dedicar a llevarnos las manos a la cabeza al enterarnos de que en Bélgica no se podía detener a nadie desde las 9 de la noche hasta las 5 de la mañana; podemos quedarnos estupefactos al saber que la Policía belga no contaba ni con un intérprete de árabe. Pero no haremos más que ejercer nuestro derecho a ser hipócritas, porque en toda Europa ocurren cosas parecidas. En España… Qué les voy a decir a ustedes de España! Un país que permite que los golpistas piten el himno; que la institución que representa al Estado en Cataluña haya sido tomada por un hospital psiquiátrico liderado por un delincuente común; un país que paga para que se sienten en un Parlamento regional antiguos etarras, cómplices de asesinato, extorsionadores y pistoleros; un país que, pese a ser consciente de que un partido político ha sido durante años financiado por dos regímenes criminales (Venezuela e Irán), les deja seguir despotricando desde sus escaños! Enfín… Prefiero no seguir!

Y como en España, en otros muchos países europeos los ciudadanos sufren la debilidad buenista de la socialdemocracia; esa especie de rigidez neovictoriana que desprende la izquierda melancólica, incapaz de mover un dedo ante la injusticia, el abuso o la ofensa. Es tal el cacao mental en el que se han metido y nos han metido a los demás con la supuesta superioridad moral de la izquierda (sic), que salirse del piélago anegado de chapapote conceptual socialista y sacudirse de encima los clichés rellenos de moralina requiere una fuerte confianza en uno mismo y no estar dispuesto a cargar con las infinitas culpas que por los claustros de la Historia vagan como fantasmas, buscando un occidental cuyo cuerpo ocupar! Porque yo no participé en ningún genocidio en Suramérica! Yo no fusilé ni rojos ni azules en la Guerra Civil! Yo no quemé brujas en las hogueras de la Inquisición!

No estoy dispuesto a cargar sobre mis espaldas con lo que en otras épocas hayan hecho otras personas. Del mismo modo que me niego a entregar para su destrucción mi cultura, mis convicciones, mi educación y mis costumbres a otro factor que no sea el inexorable paso del tiempo; pero de ninguna manera a un grupo de enfermos mentales graves con un indescriptible olor a pies. Me niego a que quemen las obras de Shakespeare unos violadores de niñas, unos empaladores de niños. No estoy dispuesto a entregar la Pinacoteca Nacional a decapitadores insustanciales y a delincuentes de género.

Porque son genocidas. Porque llevan a hombros la viva imagen de la Muerte. Porque todo en ellos es Muerte. Y porque -que nadie se confunda!- no forman parte de ninguna religión, porque no hay religión en el mundo que pueda predicar un espanto así! Estos cafres no son musulmanes. Son supremacistas. Son los nuevos nazis, pero con peores procedimientos.

Hay que acabar con ellos. Borrarlos de la faz de Europa. Y para ello, los europeos debemos organizarnos ya y utilizar todo nuestro poder: nuestras redes de espionaje; nuestra inteligencia; nuestras fuerzas de seguridad; nuestros ejércitos y nuestras redes sociales. Hay que ir a por ellos, desenmascararlos, separarlos de aquellas personas que nada tienen que ver con esta basura humana, y expulsarlos de nuestro continente con cajas destempladas. Fuera. Al puto desierto saudí!

Y si alguien no está de acuerdo con esto que planteo, puede seguir adscrito al podemismo pedrosanchista zapateril, o, si esta opción es demasiado empalagosa, volver a echarse las manos a la cabeza y culpar a Bruselas de todo: es fácil!

Fuente: EDUARDO MAESTRE

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