Consorcios escuela de la Junta: alta cualificación para aulas vacías

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Puestos de modelado de alfarería vacíos en la escuela Della Robbia de Gelves. J. MORÓN

 

Pese a la integración en el SAE, su puesta en funcionamiento de estos centros de formación es aún una promesa incumplida

Un año de incumplimientos de la Junta

 

Y en eso llegó el comandante y ordenó parar. El verso de Carlos Puebla que alimentó las ilusiones de varias generaciones de cubanos podría ser el símbolo de la pesadilla que viven los 167 de trabajadores de los diez consorcios escuelarepartidos por las ocho provincias andaluzas. Solo que a diferencia del poema musicado, quien ordenó paralizar la actividad de estas escuelas fue su propio creador y protector, la Junta de Andalucía.

Los trabajadores de estos centros públicos de formación para desempleados, profesores en su mayoría, llevan un año y medio sin explicar una lección a ningún alumno, la administración autonómica les debe una media de diez nóminas atrasadas y ven su futuro laboral amenazado por el fraude de la formación.

«Venir todos los días aquí, sin nadie a quien enseñar, a ver cómo se deteriora la escuela a la que tanto esfuerzo hemos dedicado durante años y, además,arrastrando deudas por culpa de los impagos de la Junta, es una situación muy difícil de llevar», se lamenta Carmen Rojas, secretaria de la Escuela de formación de artesanos Della Robbia, de la localidad sevillana de Gelves.

Después de que los verificadores de la UE y la propia Cámara de Cuentas andaluza comprobaran en 2014 la existencia de numerosas irregularidades en el uso de las subvenciones recibidas para la formación de parados -que recibían todas las bendiciones de las administraciones que forman parte de sus consejos rectores-, el entonces consejero de Edudación, Luciano Alonso, ordenó paralizar toda la actividad de estos centros hasta analizar lo sucedido.

La realidad desmiente a la Junta

Pese a la salida «de urgencia», puesta en marcha el pasado noviembre por el Ejecutivo de Susana Díaz, de integrar a todos los trabajadores de estos organismos en la estructura del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) gracias a una partida de 12,96 millones de euros, la tozuda realidad sigue hablando de aulas vacías, edificios deteriorados, maquinaria estropeada y materiales de trabajo arruinados por falta de uso.

El amplio patio del centro Della Robbia de Gelves, inaugurado en 1993 en un bello edificio inspirado en los cortijos andaluces, es un buen ejemplo de ello. El musgo cubre parte de la solería y el riesgo de resbalón es evidente. En el interior del aula de Alfarería las sillas patas arriba sobre los tornos de modelado a la espera de alumnos están cubiertas de polvo. Los hornos de cocción siguen apagados y para su puesta en funcionamiento necesitarán una profunda revisión que palíe losdesperfectos ocasionados por la falta de uso. Y los profesores dedican su jornada laboral a investigar sobre nuevos materiales o técnicas que algún día, esperan, impartirán a algunos de los 600 alumnos cuyas solicitudes para formarse en el centro duermen el sueño de los justos en los cajones de la secretaría.

«Este es un centro de referencia nacional en el que han estudiado alumnos de toda España y buena parte de Europa», asegura el pintor ceramista Ángel Lora, muy reconocido en ambientes artísticos sevillanos por su prolífica obra religiosa en forma de retablos para fachadas de muchas iglesias de la ciudad.

Con la escuela a pleno rendimiento, sus amplias aulas han llegado a acoger hasta 250 alumnos entre sus dos edificios, repartidos en disciplinas relacionadas con el vidrio, la cerámica, la madera o el corcho como la elaboración de guitarras y laúdes (luthería), ebanistería, diseño de moldes y matricería para cerámica o alfarería artesanal. «Es un centro de alta especialización donde ofrecemos una formación muy cualificada», explica la profesora de diseño de baldosas y reconocida pintora Gloria Lomas.

Alta cualificación profesional

Del alto nivel de la formación que la escuela Della Robbia ofrece hablan los porcentajes de inserción laboral de sus alumnos -todos salen con certificados de profesionalidad-, que en el caso de las disciplinas de la madera ronda ronda el 95 por ciento. «Salen muy preparados, y las empresas del sector se los rifan», explica la secretaria del centro.

La paralización afecta casi por igual a los diez consorcios escuela cuyo personal ha quedado integrado en el SAE. La Escuela del mármol de Fines, Almería, referente internacional en el trabajo de la piedra, permanece sin actividad desde julio de 2014, la Junta debe a sus trabajadores 16 nóminas y parte de su maquinaria está a falta de arreglos para su vuelta al trabajo.

Igual ocurre en la Escuela de la madera de Encinas Reales, la de joyería de Córdoba, o las de hostelería de La Laguna (Baeza), Islantilla, La Cónsula (Málaga) o La Fonda (Benalmádena). Estas dos últimas ni siquiera se han integrado aún en el SAE, y sus trabajadores mantienen su calendario de protestas por las promesas reiteradas y siempre incumplidas del consejero de Empleo, Sánchez Maldonado.

«Los fondos de formación se han gestionado mal por voluntad política, y los que pagamos somos los de siempre, los trabajadores». El lamento del personal de la escuela Della Robbia, resuena en el eco de las aulas vacías. «Llueve sobre mojado…», concluyen.

Fuente: EL MUNDO

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