Ajustar cuentas con la Historia cabalgando contradicciones

 

Se debieron criar a los pechos del odio. Los acunarían con nanas de revancha. Sus papillas estarían aliñadas con un aditivo extra de superioridad moral y soberbia. En los cuentos nocturnos que escucharían en torno a la lumbre, el ogro siempre sería un fantasma que volvía de la ultratumba, malvado, bajito y con bigote, al que los buenos renunciaron a vencer en vida y se empeñan en resucitar día tras día 40 años después de su muerte.

 

En cuanto tuvieron edad, allá por los años 80 del pasado siglo, se incorporaron, desde su cómoda clase media-alta, a las juventudes del partido de los parias de la tierra, puño en alto y dogmas insuflados en vena. Desde esa plataforma les fue fácil acceder a carguillos estudiantiles, primero, y poltronas universitarias o administrativas, después. Una vez instalados entre la casta académica, empezaron a jugar a la propaganda política: manifas, escraches, asaltos, asambleas y mítines callejeros, conferencias y asesorías en foros internacionales, discursos y editoriales televisivas. Sus despachos en la Complutense, pagados con fondos públicos, se convirtieron en campo base de una guerrilla postmoderna, teledirigida y financiada por gobiernos aliados en el extranjero, que disparan desde La Tuerka y Fort Apache demagogia concentrada en balas lingüísticas, dirigidas a desestabilizar al país. Utilizaban la autoridad que le confería su condición de docentes para captar a sus más entusiastas alumnos a favor de la difusión de sus consignas a través de las redes sociales. Crearon círculos ciudadanos que les permitieron infiltrarse en toda cruzada contra el poder establecido, por irrelevante que finalmente resultara. Cuando fueron omnipresentes en las cadenas televisivas de todos los colores, -algún día se sabrá a qué precio-, ya todo fue coser y cantar. En plena crisis económica, política y social, su discurso anti-sistema de formas amables, en medio de una crispación generalizada, prendió como la pólvora.

Después de complacientes décadas de socialismo pelotazo y comunismo aletargado, cuando la perversa derecha llegaba al poder con una rotunda victoria en las urnas para hacerse cargo de un país destrozado, se aprestaron a deslegitimar la representatividad democrática y a recuperar una memoria histórica, -mitad real, mitad inventada-, que tuvieron aparcada en cunetas y fosas mientras no interesó a sus fines.

Entre las fuerzas políticas del establishment hubo un “laisser faire” del que todos esperaban sacar partido, en la confianza de que ya habría tiempo de parar los pies a los imberbes advenedizos. Minusvaloraron sus capacidades, habilidades y sus apoyos. Es evidente. Aunque no faltaron advertencias y evangelistas anunciadores de la catástrofe.

En principio, venían a ajustar cuentas con la derecha franquista y sus adláteres. Las cuentas que sus padres dejaron pendientes mientras les fue bien con el nuevo régimen del que, supuestamente, la habían descabalgado.

Después, desenmascarados por el cáncer de la corrupción todos los protagonistas del espectro político del 78, fue más que patente la traición al sacrificio de los viejos luchadores por parte de la izquierda heredera del viejo régimen. Su impostura había sido de tal magnitud que, antes de abrirse el telón constitucional, ya había pactado el reparto del botín nacional, renunciando a todo añejo ideal ni reclamación de deuda.

El enemigo a batir se convirtió en dúo inseparable. Corría mayo de 2011 y la casta Pp-Psoe era la misma “mierda”. El lema fue tan eficiente que sólo ha bastado una convulsa legislatura para que los nuevos salvapatrias, mesías redentores de las masas oprimidas, puedan presentarse como alternativa de gobierno.

El trayecto ha durado 80 largos años. Pero, por fin, sangre nueva de vieja estirpe, cabalgando a lomos de un potro desbocado por la impaciencia, va a devolver a España al punto de su historia en que torció el camino que nunca debió abandonar.

La obsesión crónica de ese sector de la población española por el eterno regreso al pasado trasluce una incapacidad enfermiza para afrontar el futuro. Y, lo que es más grave, impide avanzar al conjunto, generación tras generación, en contra de su voluntad. En su imaginario colectivo, la reinterpretación recurrente del pasado responde a la necesidad imperiosa de adaptar el presente a sus deseos.

Su urgencia, su frustración, su rabia, sus más bajos instintos y su verdadera cara se descubren al constatar una y otra vez a lo largo de la historia que sus deseos están muy lejos de la realidad. Quienes se erigen en portavoces del “Pueblo” para asaltar a las bravas la sede de la Soberanía Popular representan hoy en día sólo a un quinto de la “Gente” que vota. En este sentido, es muy revelador para sacarles de su error visualizar el mapa político de España tras los resultados del 20D.

 

Los abanderados del cambio

Su objetivo definitivo, la transformación radical del sistema que les ha permitido, por ahora, acaparar importantes parcelas de poder institucional, no tiene aún en las urnas todo el apoyo requerido. Aunque, por sus actuaciones, parezca todo lo contrario. Otra cosa es la interpretación interesada, la manipulación y la mentira mil veces repetida. Otra cosa es el silencio de la mayoría, que no otorga aunque deja hacer irresponsablemente. Otra cosa son los intentos de amaños post-electorales en despachos y restaurantes de buen comer. Y otra cosa son los sorpresivos golpes de efecto, métodos antidemocráticos e irreverentes estratagemas de los abanderados del cambio.

No obstante, un ejército de incondicionales vasallos y esbirros sufragados con cargo al erario público de todos los españoles, les van a seguir hasta la victoria final. Igual que sus padres y abuelos siguieron en 1982 al flautista de Hamelin que hoy es su mayor enemigo. Sabe, por experiencia propia, que le quitarán la merienda. Y pelea con uñas y dientes para seguir llevándose la mejor parte de la tarta.

Les van a seguir, alentados por la utopía o por la inminencia de la venganza, inspirados por el ansia de poder, del dinero o, incluso, de justicia. Una vez más, algunos ingenuos sin remedio caerán en la trampa, en la nueva traición que infringen a los valores en nombre de los cuales dicen actuar, a las ideas por las cuales murieron quienes dicen reivindicar y a los intereses de quienes dicen representar. Sus medios afines, a la par, cabalgarán contradicciones. El beneficio justifica, siempre, a los medios progres.

Adalides de la libertad, la igualdad y la justicia social, se dicen, mientras se financian a través de dictaduras corruptas que empobrecen a sus pueblos, encarcelan y asesinan a los líderes de cualquier oposición o dilapidan mujeres y ejecutan homosexuales. De su mano y la portavocía de la sexta columna, esas dictaduras ya han puesto su pica en Flandes. Cabalgando contradicciones.

Ateos confesos, forofos de extravagantes muestras de repudio al catolicismo, mientras aceptan dinero de un gobierno como el de Irán, una teocracia contraria a la libertad del individuo, que controla hasta lo más recóndito de la vida de sus súbditos. Y somete a la mujer a la condición de esclava sexual, objeto reproductor y ser inferior intelectual y espiritualmente. Ellos creen que cabalgan contradicciones manoseando y amamantando a un tierno bebé en el Congreso. 

«Así es la política»

“Así es la política, así es la política… A los alemanes les interesaba poner un tren a Lenin para que desestabilizara Rusia; a los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos? Para mí, quien haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones y nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas”.

Vídeo: Pablo Iglesias, Islam, HispanTV, Irán y las mujeres

Así es su proyecto político: contradictorio per se, oportunista según convenga, depende. Asambleario hasta que les convino, totalitario hasta el extremo de expulsar de sus filas a todo el que no comulgue con las imposiciones del trío que maneja con mano férrea. Otros, abandonan en Galicia, Málaga, Euskadi, Valencia….. huyendo de la instrumentalización de las personas, los derechos, las libertades, las organizaciones y las instituciones. La renta universal es básica hasta que tengo que pagarla. Bajaremos los sueldos públicos hasta que no es posible porque la oposición no me deja. Aborrezco la malversación de fondos públicos y el nepotismo hasta que el benefactor es mi novia, marido o amigos. Queremos una España fuerte y unida hasta que hay que ser plurinacional. Anti Otan, anti intervención, y cuervo ingenuo, pero impongo a dedo a un candidato que fue alto cargo OTAN y dirigió la invasión de Afganistán. La inexperiencia, la nefasta gestión, la chulería, el payaseo y la falta de respeto a toda oposición como únicos referentes. Sin más proyecto que acaparar la Educación, el CNI, el BOJA y la televisión. Cabalgar contradicciones controlando mentes y espíritus.

Ahora sí, porque lo necesito, exonero de la casta corrupta al PSOE. Cambio sus pañales, limpio el culete y perfumo a Pedro Sánchez para investirlo presidente del gobierno, bajo mi vicepresidencia. Y dame las gracias por el gran honor que te concedo. Pedro, cabalgaremos juntos las contradicciones de 20 años de gobiernos progresistas. Cabalgaremos triunfantes dejando atrás los ERES falsos de Andalucía, el fraude en la formación, en empresas fantasmas y en subvenciones millonarias robadas a los obreros en paro para enriquecer a sus élites. Cabalgaremos felices sobre sus mil imputados y sus viejos líderes amigos de magnates globales. Volvamos al principio, Pedro, al ajuste de cuentas de la Izquierda con la Historia de España, el genuino. Focaliza, Pedro, focaliza. Nuestro único enemigo por siempre jamás, la Derecha.

 

 

Fuente:  Mara Mago

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