El PP se abre a negociar con el PSOE la reforma laboral

 

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Alberto Di Lolli 13/1/16, Madrid, Comunidad de Madrid. Pleno de constitucion de las Cortes Generales para la XI legislatura en el Congreso de los Diputados. En la imagen, Pedro Sanchez saluda a Mariano Rajoy durante el pleno.

Voluntad también para sentarse con el PSOE a hablar de la Lomce y de la ‘ley mordaza

En el partido lamentan que no haya nadie «al otro lado» para escuchar sus propuestas

 

A la voluntad de diálogo del PP para alcanzar un pacto de Gobierno con PSOE Ciudadanos se le puede comenzar a poner nombres y apellidos. Los populares están dispuestos a negociar incluso las leyes que con más firmeza han defendido en la pasada legislatura. Normas emblemáticas como la reforma laboral, la Lomce(Ley de Mejora de la Calidad Educativa) y la Ley de Seguridad Ciudadana (llamada la ley mordaza) a las que la oposición se opuso frontalmente, hasta el punto de que PSOE y Podemos pretenden derogarlas y Ciudadanos replantearlas.

Fuentes del PP confirman que podrían sentarse a hablar de estas leyes en la búsqueda de un acuerdo con PSOE y con Ciudadanos para formar un Gobierno estable. Recuerdan que las únicas líneas rojas que ha planteado Mariano Rajoy son la defensa de la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de los españoles, el respeto a la posición en Europa y la lucha contra el terrorismo. Sobre el resto de temas todo está abierto.

El problema para el PP es que el rechazo inicial del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha impedido profundizar en el contenido de la negociación. Pero, pese a ello, Mariano Rajoy ha ido dando pasos hacia delante en un intento de transmitir ante la opinión pública que su oferta de diálogo con Sánchez y con Albert Rivera es absolutamente seria.

En las horas que siguieron a las elecciones los gestos de Rajoy fueron dirigidos a reclamar el apoyo a su investidura apelando al sentido de Estado de sus dos contrincantes y esgrimiendo el argumento de que España no podía permitirse la «inacción» y la «parálisis». A cambio, el presidente en funciones prometía «generosidad». Éste fue el mensaje de su discurso ante el Comité Ejecutivo el 21 de diciembre.

En este primer proyecto, el planteamiento en Génova era conseguir la abstención de los socialistas, que compensarían según fuentes populares con cargos en la estructura del Estado, y después acordar en el Congreso con el resto de fuerzas el apoyo de los proyectos legislativos que presentaran.

Este esbozo inicial derivó hacia una oferta de pacto de Gobierno, realizada por Rajoy nueve días después. Tras la primera ronda de contactos con los líderes políticos, el presidente propuso la formación de un Ejecutivo en el que estén integrados PP, PSOE y Ciudadanos. Un Gobierno «de amplio espectro», con ministros de los tres partidos presidido por él.

El martes pasado, ante la Junta Directiva del PP, el presidente subió un nuevo peldaño más y definió por primera vez los asuntos sobre que se podría articular un posible programa de Gobierno: consolidación de la recuperación económica y de las cuentas públicas, reorganización del marco institucional -hay quien ve en este punto la promesa de reformar la Constitución, aunque el presidente no lo ha reconocido públicamente-, mayor eficacia en la lucha contra la corrupción, búsqueda de un crecimiento más inclusivo y sostenible, mejora de la educación de los jóvenes, y Estado del Bienestar sólido y sostenible.

Estos temas son los puntales de la oferta de acuerdo que planteará en su discurso de investidura, una propuesta que también incluye, según fuentes del PP, modificar leyes como la reforma laboral, la Lomce -conocida también como ley Wert– o la ley mordaza, si así lo reclama la oposición. «Estamos dispuestos a hablar de todo», insisten fuentes del partido. El problema, añaden en referencia al secretario general del PSOE, es que «al otro lado no hay nadie».

De hecho, en el PP lamentan que el primer avance de posible plan de gobierno, su propuesta de «reformas por consenso» no haya obtenido ningún tipo de respuesta en las filas socialistas.

Pero, su pretensión es continuar con la mano tendida. Incluso un dirigente popular alude a unos nuevos «Pactos de la Moncloa». «Estamos ante la oportunidad histórica de reeditar un gran acuerdo para los próximos 25 años», explica. «Veremos si los protagonistas de esta posibilidad única están a la altura o sólo piensan en los próximos 25 días».

En este contexto se enmarca su disponibilidad a revisar la reforma laboral o la Lomce. Desde el partido se apunta a que su ley educativa dejó fuera la reforma de las Universidades, un asunto que podría abordarse en esta negociación. También recuerdan que está pendiente una reforma tan importante como la nueva financiación autonómica, que también podría formar parte de un futuro programa de gobierno común.

Sobre la reforma laboral, pese a las críticas de la oposición sobre la precariedad, siguen manteniendo que ha sido buena pero recuerdan que en su programa incluyeron la promesa de «fomentar la creación de empleo indefinido, para que el crecimiento económico se traduzca en una mayor estabilidad para los trabajadores» y de «apoyar a emprendedores y autónomos». Ya hay una base para empezar a conversar.

En definitiva, que el PP tiene voluntad de negociar lo que haya que negociar. «Nosotros estamos dispuestos a ofrecer lo que sea necesario por un pacto que dé estabilidad y garantías de futuro», aseguró el martes en RNE la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

En Génova opinan que, si finalmente hay otra vez elecciones, los votantes van a penalizar a quien consideren «responsable» de que haya que repetirlas. Por el PP, no va a quedar. Al igual que han evolucionado en su oferta para conseguir que Rajoy continúe al frente del Gobierno, lo han hecho en su explicación sobre el mandato transmitido el 20D. Si al principio se aludía sólo a la responsabilidad de formar Gobierno como partido más votado ahora se apunta a que las urnas «nos han dicho que hagamos un esfuerzo para escucharnos los unos a los otros y para compartir tarea».

A la espera de concretar la fecha de la investidura, la intención de Rajoy esta semana es dejar todo el protagonismo al Rey, según fuentes del Partido Popular. Mientras no se rehusa poner de manifiesto el intento de Pedro Sánchez de intentar gobernar a cualquier precio y de buscar para ello el apoyo de formaciones independentistas como Esquerra y Democràcia i Llibertat.

Fuente: EL MUNDO

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