Dos mujeres y un destino

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En España, verdadero banco de pruebas de la Antropología moderna, están cociéndose unos cuantos guisos en el mismo fuego. Que los canales de televisión sigan emitiendo con normalidad dibujos animados para los niños, fútbol para los despreocupados y películas para los evasivos no quiere decir que en el magma calcinante del Poder no estén avanzando, a velocidad de vértigo, múltiples corrientes de lava que pueden acabar eclosionando a través de algún tabique debilitado y fracturar el suelo político como nunca antes. La otra mañana, viendo cómo las resistencias de mi tostadora iban oscureciendo y volviendo crujientes las rodajas de pan casero que me iban a servir de desayuno, tuve una visión intensa, mágica, premonitoria! Y tan válida como pudiera haberla tenido cualquiera de esas videntes de pelo estropajoso ante su bola de cristal.

Pero antes de empezar a contarles lo que me ha parecido ver entre los cálidos destellos de mi tostadora, déjenme aclararles algo: ni participo de estos vaivenes entre las fuerzas fácticas de la bajísima Política española, ni he votado a los partidos de los que voy a hablar, ni confío en ellos ni en sus cabezas pensantes lo más mínimo; porque sólo daré crédito al sistema político español cuando éste rasgue la Constitución y la reforme de arriba abajo suprimiendo las desigualdades que favorecen a los nacionalistas, quitando los fueros medievales agraviantes, devolviendo la mayor parte de las competencias al Estado y cambiando la Ley Electoral para permitir que haya dos vueltas en las elecciones -y otros extremos que aseguren la representatividad real de los ciudadanos a través de diputados uninominales de Distrito, etc.

Dicho lo cual, y aunque es mucho más complejo y enrevesado que lo que les voy a contar, intuyo que en España, hoy, hay cuatro facciones urdiendo planes y, como en el mus, achicándose a la espera de dar el golpe de gracia al adversario. Yo miro una y otra vez, y veo siempre estas cuatro piezas importantes en el tablero: Soraya Sáenz de Santamaría, Susana Díaz, Pablo Iglesias y Artur Mas. Cada uno de ellos tiene sus adláteres y ayudas de cámara; cada uno de ellos tiene sus planes, su proyección personal y su parcela de Poder. Y cada uno de ellos está calibrando el de los otros tres; a distintos niveles y con desigual profundidad.

A mi juicio, Rajoy hace tiempo ya que había desestimado seguir siendo Presidente del Gobierno; no tanto porque su cabeza se vaya a utilizar como moneda de cambio con la que negociar con otros partidos, como por ser un tipo pragmático que sabe que sin una mayoría absoluta es técnicamente imposible gobernar un país como la Españapostzapateril. Entregarse a diario a las veleidades de la mayoría del Congreso, siendo su partido una minoría y teniendo dentro del Parlamento al enorme número de verracos que han entrado en las últimas generales, un hombre práctico como Rajoy sabe que es un suplicio y una pérdida de tiempo; amén de la mayor mancha que podría figurar en su historial: él no es un Artur Mas! No piensa aferrarse al sillón de Presidente a costa de cualquier cosa. Aún le queda dignidad. Y gobernando en minoría, o dependiendo de pactos inestables con un PSOE herido, sabe que tiene la guerra perdida de antemano. Por eso, y demostrando poseer una vista de larga distancia, envió a Soraya a aquel debate con los tres guaperas televisivos. “Miradla: éshta esh mi heredera! Véish lo lishta que esh?

Susana Díaz, cuya poca vergüenza -demostrada diariamente en Andalucía- y su ausencia casi total de escrúpulos la han encumbrado dentro de un PSOE que busca aún sus propias gafas de rodillas, planea desde hace años ponerse al frente del socialismo tradicional español, ése que añora cada día a Felipe González; el socialismoconservador; el socialismo casi de derechas que aplaude a su paso a José Bono en Semana Santa y que abomina –ya, a voces- de Zapatero, de Pedro Sánchez y de toda la camarilla desideologizada y llena de asesores que han llevado al partido socialista a estrellarse lenta pero inexorablemente -como se estrellan esas naves triangulares y gigantescas de Star Wars- contra la faz del planeta Realidad.

Susana representa para los socialistas orgánicos, desde hace ya dos años largos, la posibilidad de resurrección. Es, según sus votantes andaluces y sus aliados del partido en el resto de España, la gran esperanza blanca (y roja) del PSOE: tiene un acento sevillano que recuerda al mejor Felipe González; es hija de un fontanero; pese a no tener lo que se dice estudios, es, como Felipe, licenciada en Derecho (su década le ha costado!). Es astuta, artera y sutil; populachera, paternalista y despiadada. Y además, siendo como es de Triana, la unidad de España está fuera de toda duda!

Si Susana trinca la Secretaría General del PSOE, se producirá sin duda un regreso masivo de votos que ya se daban por perdidos para siempre; más de un millón de votos tradicionalmente socialistas, que fueron a parar al PP hace cuatro años como castigo a ZP, regresarán de inmediato al redil, guiados por los cantos de sirena de la Killersevillana; cientos de miles de votos que el pasado 20 de diciembre se largaron a Ciudadanos, huyendo del guaperas Sánchez, regresarán para fortalecer el socialismo que ellos creen auténtico. Y cientos de miles de votos -si no han sido casi un millón-, refugiados en Podemos ante la ausencia de una actitud claramente sociata del socialismo clásico, volverán a señalar al PSOE como el defensor de la clase obrera (sic) cuando la populista emocional, la madre nutricia, la Cristina Fernández de Kirchner de Triana se suba por fin al puente de mando del crujiente navío socialista y agarre el timón con mano firme para sacarlo del mar de los sargazos en donde lo metieron los mindundis descafeinados que desde Ferraz lo llevan al pairo desde hace, al menos, doce años.

Susana lo tiene claro: es esencial que las primarias del PSOE se celebren en febrero, y es esencialísimo que se repitan las elecciones en marzo. En febrero, la Reina del Decreto-Ley arrasará en las primarias socialistas; será reina por aclamación. Y antes de las elecciones generales, rodarán cuantas cabezas tengan que rodar para dejar claro a los socialistas que Felipe González se ha reencarnado en una diosa andaluza de hechuras maternales.

Pero, claro: tienen que repetirse las elecciones generales! De poco le serviría a Susana Díaz desbancar por goleada al Massimo Dutti que llamó indecente al Presidente del Gobierno (Presidente ahora en funciones con quien ella tiene tan buenas relaciones, por cierto!) y tener que esperar otros cuatro años para gobernar España! De manera que ella es la primera interesada en que esta situación de desgobierno se prolongue hasta más allá de las primarias. Por ello, ya ha anatematizado a los podemitas; ya ha marcado lo que llaman las líneas rojas infranqueables; ya ha azuzado a los barones socialistas para que orinen en su árbol particular y dejen claro que con la unidad de España no se negocia.

Pablo Iglesias, que cuenta en realidad con 42 diputados, está obligado a contentar con cantos de sirena separatistas a los 12 diputados de En Comú Podem, a los 9 de Compromís y a los 6 de las Mareas, sin los cuales se quedaría en nada, como se ha quedado Albert Rivera –el pobre yerno perfecto! Pero esta estrategia suya de abrazar en los dos últimos días de las elecciones y en la semana siguiente a las mismas la bandera del derecho a decidir y de la supuesta España plurinacional no sólo le sirve para mantener con cierta cohesión el grupo de 69 diputados radicales de ultraizquierda, sino que le está granjeando un buen número de votos nacionalistas en Cataluña, País Vasco y Galicia en caso de que se tengan que repetir las elecciones en marzo. O ustedes qué creen? Que Pablo Iglesias se chupa el dedo? Piensa alguien que este totalitario de libro tiene en sus venas gota alguna de sangre independentista? Noooo!!! Es un paripé! Un plan perfectamente urdido para afianzarse el voto perroflauta, el abertzale, el indepe, el gafapasta, el kaleborroka y el terralliure! Pero hombre, por Dios! Si no hay más que verlo! Si no hay más que haber leído algo de Historia! Desde cuándo un marxista-leninista alienta el separatismo? Cuándo se ha visto a un bolivariano radical alimentar la opción de quedarse sin territorios sobre los que hundir su acción totalitaria? …Venga ya!

De manera que, no calibrando bien el tirón emocional y retrosocialista que sin duda aportará la Killer sevillana al PSOE, Iglesias ve con buenos ojos y hasta con ilusión que se repitan las elecciones, pensando que va a acabar definitivamente con el engendro que presentó Pedro Sánchez. Pero si la Fontanera Mágica arrasa en las primarias y se presenta como candidata del nuevo/viejo socialismo felipiano/guerrista en unas probables elecciones en marzo, asimiladas por todos como una segunda vuelta, Iglesias puede recibir una soberana tunda en forma de abandonos masivos de votantes que decidan regresar al regazo de la madre nutricia socialista.

Por otra parte, hay que mirar a los nacionalistas catalanes con nuevos ojos: esto de tardar tres meses en investir como Presidente a alguno de los golpistas que allí cobran sueldos del Estado no es normal. Yo no me puedo creerque unos descendientes de fenicios, que unos nietos y bisnietos de comerciantes de paños de Tarrasa no hayan logrado ponerse de acuerdo, en tres meses, sobre si van o no a investir a Mas como Presidente de su Narnia virtual. No me lo creo. Sin embargo, lo que sí intuyo es que el Gurú del 3%, cuando anunció la pasada primavera que habría elecciones el 27 de septiembre de este año que ahora acaba, no pensó en ningún momento que Rajoy pudiera joderlo vivo atrasando las elecciones generales hasta Navidad, literalmente! Mas y sus gafapastas pensaban que podrían marear la perdiz de la investidura un mes o mes y medio como mucho, pero no que se tomarían las uvas sin plantarle la banda de Presidente Mundial de la República de IKEA a alguien!

Lo cierto es que estos delincuentes administrativos han estado alargando la cosa no porque unos separatistas de izquierda no lleguen a un acuerdo con otros separatistas de izquierda; ni porque Mas no sea del agrado de los mamarrachos de las CUP (que no lo es, pero no por cuestiones ideológicas, sino porque Mas no es ya del agrado de nadie!), sino porque estaban esperando a ver qué clase de Gobierno salía de las generales. Y ahora, pasadas las elecciones, están desde hace una semana, sin conseguirlo, calibrando el color que podría tener un Gobierno español bi, tri, tetra o pentapartito si se produjeran pactos entre los distintos partidos con posibilidad de pactar.

Pero lo cierto es que estos separatistas no se atreven a investir a un Presidente de la Generalitat sin saber antes si van a tener que emprender el camino hacia la cacareadísima declaración unilateral de independencia sin un Gobierno en la Moncloa que mire hacia otro lado y les permita construir su nació catalana de la Señorita Pepis sin tener que pagar con la cárcel. Los separatas, no lo olviden ustedes, siempre han sido unos cobardes; de ahí tantasperformances en forma de uve, de banderas cuatribarradas y de urnas de cartón: todo, menos echarle cojones a la cosa y declarar la independencia de una puñetera vez! Vamos: que son unos caganets! Y ahora, estos caganets, estupefactos por el resultado del 20 de diciembre, se están dedicando a retrasar la investidura arguyendo desencuentros y zarandajas que ya son increíbles. De ahí que ocurran milagros aritméticos inexplicables como los resultados de la asamblea de las CUP, con 1515 votos a favor y 1515 en contra: ni el Rey Salomón sería más exacto! …Dios mío! …Menuda tomadura de pelo!

Lo cierto y verdad es que estos separatistas de papier maché comienzan a barruntar que en España podría haber elecciones de nuevo en marzo, lo cual les llevaría a contemplar un escenario inesperado para ellos, pues esas elecciones se tomarían en toda España como una segunda vuelta. Y aquí es donde entra en juego Soraya!

Veamos: de repetir las elecciones y de hacerlo en marzo, con las primarias del PSOE recién horneadas, Susana Díaz radiante y en olor de multitud, y arrojados al infierno los malos socialistas (desde ZP hasta Pdro Snchz) por sus propios militantes, los votos liberales, así como los votantes de centro y de derechas que huyeron hacia Ciudadanos y Vox e incluso a UPyD tomarán como una segunda vuelta esa convocatoria a las urnas. Y muy pocos de ellos insistirán en opciones que no están claras, sabiendo –como por esos días sabrán- que la izquierda socialista está creciendo como la espuma gracias a la refulgente catalizadora de Triana. Tratarán de compensar ese peligroso ascenso del PSOE regresando a los cuarteles de invierno del voto útil; sobre todo, tras el espectáculo que ha dado y dará Podemos. 

Su voto se reconducirá, por lo tanto, hacia el Partido Popular. Sólo podría haber un obstáculo: que se vieran obligados a votar a Mariano Rajoy, quemado por haber subido los impuestos cuando prometió bajarlos, calcinado por las sospechas de corrupción con el asunto Bárcenas, vilipendiado como poco español por haber permitido que se desmadrara la insurrección en Cataluña, y denostado por no haber estado a la altura frente a las víctimas del terrorismo.

Pero si quien lidera el PP ya no es Rajoy sino Soraya… La cosa cambia! Y no porque a mí me parezca esta joven la última maravilla de la Política nacional e internacional, sino porque al votante medio, al votante que se acerca a las urnas una vez cada tres o cuatro años sin pararse a analizar lo más mínimo ni programas ni hechos ni posibilidades reales, lo que le suele atraer es la esperanza de mejora que siempre trae consigo un cambio en la dirección de cualquier grupo: sea un partido político, una empresa de refrescos o un equipo de fútbol. La gente conoce a Soraya: la vieron debatir, la vieron bailar, la vieron andar en chándal por el Camino de Santiago. El televidente español la ha escuchado hablar cada viernes tras el Consejo de Ministros. Es simpática, seria, consecuente y firme. Es bajita y rellenita. Se pinta lo justo. Es, en definitiva, una mujer normal. Merkel la adora. Los parlamentarios de la Oposición la temen por sus respuestas contundentes. Y si consigue llegar hasta el punto de extrusión necesario en el que inevitablemente haya que convocar unas elecciones para marzo, y Rajoy sigue ofreciéndose como voluntario saco de boxeo, podría presentarse ante los españoles como la otra flamante aspirante a presidir el Gobierno de España.

Susana y Soraya, por lo tanto, tienen mucho que ganar si se convocan elecciones para el tercer mes del ya inminente 2016. Muchísimo que ganar! Ambas pueden ser las heroínas que recuperen para sus respectivos partidos no sólo gran parte del enorme prestigio perdido durante estos últimos años, sino que serán sin duda un acicate electoral capaz de recuperar la mayoría de los votos que huyeron a otras latitudes difusas por motivos más que fundados. Podrían incluso restaurar esa estupidez que todos dan en llamar bipartidismo y que no es más que la ladina forma que tiene la izquierda radical y totalitaria de llamar al hecho de que la inmensa mayoría de los votantes españoles no les haya votado a ellos durante los últimos 30 años. Menuda estupidez! Nadie vota al bipartidismo! Qué es eso de “bipartidismo”? La gente vota lo que le sale de las narices, y por los motivos que le salen de las narices (que ya quisiéramos algunos que fueran motivos más serios que aquéllos que les mueven!), y si el resultado es que la inmensa mayoría de los españoles, pese a la Ley D’Hont, a las circunscripciones y a la mierda de Ley Electoral que tenemos elude votar a los perroflautas y a los asaltafincas, se puede hablar de tendencia centrista, pero jamás de bipartidismo. Enfín: disculpen la digresión.

Como decía, los planes de Soraya pasan por repetir las elecciones y que Rajoy se deje quemar del todo estos casi tres próximos meses; todo está claro dentro de la dirección del PP: Soraya debe potenciar la beligerancia contra los independentistas; hacer, o empujar para que se haga algún gesto de autoridad institucional que la defina como la enemiga número uno del separatismo. Susana, por su parte, sólo debe conseguir que las primarias sean en febrero, antes de las elecciones; a ser posible, un mes antes de las generales, para que le dé tiempo a postularse como la defensora –la otra defensora- de la unidad de España y del socialismo cañí: el de Felipe; el de Alfonso Guerra; el socialismo güeno.

Cuando Pablo Iglesias despierte del tripi que se tomó el 20 de diciembre y vea -me temo que ya en febrero- lo que se le viene encima, radicalizará aún más su postura confiando en que sus hipotéticos votantes puedan distinguir entre su partido/mosaico y ese torrente emocional/lactante/hormonal/nutricio que sin duda Susana Díaz habrá puesto en marcha para estupor de todos los que no la conocían. Pero, para entonces, será tarde: el sentido del voto habrá cambiado; las velas de su barco podemita no se hincharán con el ímpetu que él esperaba; porque, entre la verdadera izquierda, el separatismo no vende, y mucho menos ante una segunda vuelta técnica en la que la inmensa mayoría de los españoles no arriesgarán su voto en aventuras que paralicen un futuro que, como seguirán vendiendo los promotores de Soraya, parecía prometedor.

Como ya les he dicho al principio de este análisis-bola de cristal que me brindó mi tostadora, ni he votado a estos partidos políticos, ni creo que siguiendo con la misma Constitución y perseverando en los mismos errores de bulto (connivencia con el cáncer del nacionalismo, promoción de las desigualdades institucionalizadas, ausencia de representatividad en el Parlamento, etc.) pueda España salir de la tiniebla en la que se halla desde hace décadas. Pero hay que estar muy ciego para no sentir, pese a la distancia que hay entre los graneros del Poder y este profesor interino que les habla, los movimientos felinos de estas dos mujeres jóvenes y resabiadas, Susana y Soraya; hay que ser un auténtico zoquete político para no prestar atención ni conceder la importancia que tiene al extraordinario juego de tronos que estas dos mujeres están desarrollando desde hace ya tiempo. Porque podrían sin duda modificar el curso de los acontecimientos. 

Pero para ello hacen falta dos condiciones inexcusables: que las elecciones se repitan en marzo, y que la máquina propagandística de Vocento, Prisa, Atresmedia, Unidad Editorial, Planeta y los demás centros en donde verdaderamente se cocina el Poder hagan su trabajo bien hecho.

 

 

Fuente: EDUARDO MAESTRE

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