Tapones Solidarios. Solidaridad de plástico.

O la solidaridad mal entendida.

En contra de lo que creen determinados filósofos y pensadores, en Maldita Propaganda creemos que las personas son buenas por naturaleza.
La gran mayoría.

Y una de las estrategias básicas del control de la conducta es encauzar la bondad inherente de las personas para apartarlas del foco real de los problemas. Y de esa forma hacer que sus esfuerzos sean poco menos que inútiles.

Un ejemplo palmario es la recogida de tapones solidarios.

Gracias a TU colaboración, lo que se tendría que proporcionar gratuitamente a las personas que lo necesitan… les es negado.

Cualquier ser humano, por el hecho de serlo, debería tener cubiertas sus necesidades sin importar nada más.
Cualquiera que necesite un techo, comida, vestido, agua, electricidad o una silla de ruedas debería tenerlo sin más, por ser persona.

Pero resulta, pasa, sucede y acontece que en el año 2016, en el Siglo XXI, las cosas no son así.
Y no digan que no hay dinero, porque para chorradas y chorizos hay ingentes cantidades que todos pagamos por coacción del Estado.

Si padece usted o uno de sus familiares una enfermedad rara no recibe asistencia médica especializada porque “no es rentable”.
Si ayudar a quien lo necesita ha de ser rentable entonces estamos todos enfermos. Habrá que recoger unos altramuces solidarios para ayudarnos.
A este paso, pronto veremos personas agonizando a las puertas de los hospitales por no tener dinero, cosa que ya pasa en otros países. Todos los días.

La vida de esta ñina depende de su solidaridad quemando el congreso, no recogiendo tapones.

Una tonelada de tapones de plástico es comprada por las plantas de reciclaje a unos 200 Euros aproximadamente, y luego vendida a la industria a unos 500 Euros.
Los tapones “solidarios” que usted pueda reunir no supondrán más que un céntimo o dos, en el mejor de los casos.
Reunir mil kilos de tapones no es moco de pavo, ni transportarlos a su destino. Además, el plástico del que están hechos es uno de los más valiosos.
Todo para reunir unos miserables 200 Euros.
Afortunadamente, mucha gente colabora a beneficio de la industria…

Se lo están diciendo a la cara. Hay que poner tapones a la nueva vida… para que no salga de la botella claro está.

¿Quiere usted ayudar de verdad?

– Done el dinero directamente a la familia. Un Euro es 1000 veces más de lo que pueda reunir en plástico.
– Descuéntelo de su cotización a la “seguridad social”.
– Deje de pagar impuestos hasta que no se utilicen para fines nobles y humanos. En otras palabras, implíquese en la vida de la comunidad. Practique la política.
– Evite la cárcel (jo jo jo).
– Dedique sus esfuerzos a promover una campaña para que estas y otras cosas similares no pasen. Si en vez de recoger plástico y hacer carteles solidarios, se dedicase usted a exigir con la misma fuerza lo que es obvio hasta para un marciano, otro gallo nos cantaría.

Estamos condicionados a temer al Estado, y no es para menos teniendo en cuenta el desmesurado aparato represivo del que dispone y que todos pagamos.
Todos contribuimos al mantenimiento de la violencia, que adopta muchas formas hoy en día.
Negar un tratamiento de vida o muerte a una persona por dinero es uno de los actos más violentos que se pueden concebir.

Negar a una niña enferma una miserable silla de ruedas debería estar penado con cadena perpetua y colonoscopia cada seis horas.

Mientras la vida pasa, estamos entretenidos seleccionando basura pensando que así ayudamos a otros, y no planteándonos cómo es posible que hoy en día las personas, especialmente las más vulnerables, sean despreciadas y ninguneadas por los responsables políticos y sus amos, malditos todos.
Dirijamos nuestros esfuerzos adonde realmente resultarían útiles.
Dejemos ya los placebos buenistas y los narcóticos espirituales.

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Fuente: MALDITA PROPAGANDA

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