Joaquín Caparrós: «lo que quiero y me gusta es entrenar»

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Es uno de los utreranos más conocidos y queridos, que han conseguido cifras históricas en los banquillos de Primera División. Aunque ahora mismo esté disfrutando de una pausa en su frenética carrera deportiva, Caparrós no descansa, trabaja para varios medios de comunicación y no deja de lado su fundación, mientras que a pesar de todo, el traje de entrenador no se lo quita nunca.

-Ya han pasado casi once meses desde su última aventura en los banquillos. ¿Qué hace ahora Joaquín Caparrós?
Colaboro con los medios de comunicación: partidos de Champions en Antena 3 y fines de semana en RNE. También doy conferencias a través de las federaciones andaluza y española. Y veo mucho fútbol. Más que nunca. Intento estar al día de todas las competiciones que puedo.

-¿Cómo es eso de cambiar el banquillo por las cabinas de prensa?
Es totalmente distinto: pasas de tomar decisiones a comentarlas. Es una experiencia más. El fútbol se ve de otra forma y todo te ayuda a crecer.

-También apadrina una fundación. ¿En qué consiste la Fundación Caparrós?
Tenemos el proyecto «goles por la integración». Cada semana apoyamos una causa diferente, sobre todo asociaciones y ONG. Mi primo, Joaquín Camino, es el director. Esta es la segunda temporada que ponemos nuestro granito de arena. Es mi forma de devolver al fútbol una muy pequeña parte de lo mucho que me ha dado.

-Hace poco, el protagonista fue un club de nuestra localidad: el Cantera.
Los que hemos nacido en Utrera sabemos del trabajo y la dedicación de tanta gente anónima con tantos chicos. Se quitan tiempo de su trabajo para formar a los chavales, no solo futbolísticamente, sino en el aspecto personal, que es lo más importante. Surgió la idea de apoyarles con nuestro pequeño granito de arena. No pude estar en el acto, porque me surgió un compromiso profesional en el extranjero, pero estoy encantado de haberles ayudado. Ojalá no sea la última vez.

-¿Qué otros proyectos incluye la fundación?
También tenemos el Máster de Alto Rendimiento, que ya va por su cuarta edición. Ayudamos a profesores y chicos de fuera a potenciar el fútbol. Es un máster con muchísimo prestigio porque la fundación hace un esfuerzo en que vengan ponentes de fuera. Creo que vale la pena porque formamos a profesores y eso hace que el deporte suba de nivel. Los beneficiados siempre son los chavales.

-Aunque sigue dedicándose al fútbol de otro modo, un entrenador siempre echa de menos entrenar, ¿no?
Por supuesto. El entrenador se prepara y se pone al día aunque no entrene, viendo fútbol, repasando, haciendo análisis… Lo que quiero y lo que me gusta es entrenar.

-Al sexto entrenador histórico con más partidos en Primera División no le debe faltar cartel.
Para mí es un halago. Es muy difícil conseguir esos números en la Liga más importante del mundo. Hemos tenido opciones, pero o bien yo, mi cuerpo técnico o mi familia hemos creído conveniente esperar a que saliera otro proyecto interesante. Estamos a la espera de que venga un equipo que nos ofrezca un proyecto ilusionante y que nos llene.

-¿Qué le parece estar siempre entre los técnicos futuribles del Sevilla?
También es un halago y muy grande. Es un club por el que siempre he demostrado lo que siento. Ahora tiene un magnífico entrenador. Nunca se sabe lo que puede pasar en el futuro, pero ahora toca disfrutar del momento actual del Sevilla, que es muy bonito.

-¿Qué hay del extranjero? ¿También baraja ofertas o pesa la mala experiencia en Suiza?
No, no. Estamos abiertos a ellas. De hecho, las hemos tenido, pero queremos tomar decisiones maduradas, no dejarnos llevar por cuestiones económicas o por el deseo de entrenar sin ver más allá. Valoramos todos los aspectos y, por ahora, hemos decidido esperar.

-Pese a todos los éxitos conseguidos, ¿siente que le falta un título en el palmarés?
Estamos en una sociedad en la que los títulos te dan más prestigio, dinero y tal, pero ver a un chico subir desde las categorías inferiores hasta arriba es algo que te toca la fibra y no tiene precio. Ver a futbolistas que conoces desde que son chiquillos debutar en Primera División y que siguen creciendo, personalmente, lo valoro más que cualquier título.

-Lo tuvo más cerca que nunca en una final de Copa con el Athletic de Bilbao. ¿Es allí donde más a gusto ha estado junto a Nervión?
Es donde más tiempo estuve. Cuantos más años pasa un entrenador en un equipo, mejor implanta sus métodos, no solo en lo futbolístico, sino también en la cultura. Yo soy entrenador de club y me gusta meterme de lleno, ir a peñas, salir a la calle… Eso es algo que se consigue con tiempo. En el Dépor me pasó exactamente igual. Puedo presumir de tener una peña en Santa Comba que lleva mi nombre.

-Sin duda, son los sitios donde mejor instaló el famoso «sello Caparrós». ¿En qué diría que consiste?
Lo fundamental es la implicación. Me meto de lleno en las tripas del club, no solo en el primer equipo, sino también en las categorías inferiores. Cuando llego a un club, me reúno con los directores y técnicos de todas las categorías de fútbol base. Entrenamos con los chicos de la cantera los días que descansamos. Para ellos es motivador ver que el entrenador del primer equipo está con los chavales. Lo fundamental es el compromiso, la implicación y disfrutar de tu profesión.

-¿Y a la hora de afrontar ambientes tan hostiles como los que ha encontrado en su carrera?
Cuando entrenas al Sevilla y el rival te recibe así es motivador. Es el fútbol. Pasa desde que eras un chiquillo, cuando jugabas partidos Sevilla-Betis en el barrio y había una rivalidad enorme, pero sana. Esto es igual. Cuando el equipo de enfrente visita al vecino, es normal que le piten al presidente, a los jugadores y al entrenador, sobre todo si se identifica con ese club. Es algo que, personalmente, llevo muy bien.

-¿Cómo define el trato que recibe en Utrera? ¿Ha notado alguna vez esa rivalidad en su pueblo?
Muy bueno, tanto de béticos como sevillistas. Yo mismo tengo familiares y amigos que son béticos. Cada vez que voy a Utrera es un gustazo pasear. Disfruto y veo que la gente me transmite su alegría y su cariño.

-Para terminar, ¿cómo ve el fútbol local? ¿Sigue a sus equipos y su cantera?
No tengo mucha oportunidad de seguirlo de cerca, pero sé que el Utrera está bien. Utrera es una ciudad muy futbolera. La prueba está en la cantidad de futbolistas que han salido, tanto para un equipo como para otro. Eso es señal de que en Utrera el fútbol se vive y se trabaja muy bien la base. Ahí están Juan Muñoz y Ceballos. Pero esto no es algo de ahora. Si miramos años atrás, la cantidad de futbolistas que Utrera ha dado históricamente a Betis y Sevilla es enorme.

Fuente: UTRERADIGITAL

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