La mafia del género y su fracasada ley contra la violencia

 

 

La mafia del género volvió a montar el numerito la pasada semana aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid. O, más bien, al revés.

En el debate a nueve de televisión española, Marta Rivera de la Cruz, candidata de Ciudadanos por Madrid, se atrevió a cuestionar la sacrosanta Ley de Violencia de Género por discriminar a las personas en razón de su sexo.
 
«Es tan grave que un hijo vea cómo su padre mata a su madre que el que vea cómo su madre mata a su padre».

¡Para qué diría algo tan sensato, constitucional y coincidente con lo que piensa el 80 por ciento de la población española y mundial!

Marta Rivera de la Cruz, ¡cuánto te queda que penar en este país donde la opinión publicitada en los medios “chachipiruli” de la izquierda gana siempre la partida que es incapaz de ganar en las urnas! Ganan por cansinos, por ruines, por miserables, por sus malas artes. Y, básicamente, porque la derecha política, acomplejada e interesada en mantener sine die el bipartidismo lastrante, no ha sido capaz de defender “sin enmedalla” su ideología. Ni siquiera en lo más sagrado de su ideario han sido valientes.

En la España políticamente correcta, y al margen de la calle, no se puede insinuar que la Ley contra la violencia de género del PSOE de Zapatero y su ministro López Aguilar, acusado por maltrato, es un fracaso y hay que corregirla.

En la España políticamente correcta, y al margen de la calle, no se puede argumentar contra el iluminado triunvirato machista de la progresía más recalcitrante: Iglesias-Monedero-Errejón.

Supongo que ya lo sabías, como periodista y escritora en ejercicio, así como trabajadora pluriempleada en otros medios de comunicación. No en los puros de la casta con pedigrí. Es muy arriesgado cuestionar la Biblia diseñada desde el imperio prisaico que controla el dúo maquiavélico Cebrián-González; consolidada al rojo vivo por la secta columna liderada por Ferreras-Pastor y, finalmente, lanzada a los cuatro vientos por las jóvenes huestes de los gacetilleros.es que adoctrina Escolar.

10 años de una ley que hace aguas

El 28 de diciembre de 2014 se cumplieron 10 años de vigencia de la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (LOVG), una norma aprobada con el consenso de todos los grupos parlamentarios del momento y concebida como instrumento esencial para erradicar el grave problema social del asesinato de mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

Siendo relevante, su mera existencia se vendió por la propaganda oficial progre como la solución definitiva al problema que la había generado. Parecía en su primer año de vigencia que nunca más una mujer moriría a manos de ningún hombre en razón de su género. No importaba que la Ley partiera sin suficiente dotación presupuestaria. No tenía importancia que la ley incumpliera el principio constitucional de igualdad. Dio igual que se inspirara en un principio antidemocrático: la discriminación de la mitad de la población.

De entrada y desde entonces, se viola un principio básico del Derecho Romano recogido en el artículo 24.2 de la Constitución. Todo hombre no es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Desde aquella fecha histórica, todo hombre en este país, por su condición masculina, es culpable si una mujer le acusa de maltrato. La denuncia provoca su detención inmediata y su puesta a disposición judicial y, con frecuencia, la prisión preventiva. Después ya se juzgará si la acusación es cierta.

Como toda norma, la ley ha tenido su excepción. La excepción fue aplicada al ex ministro bajo cuyo mandato se aprobó. Así, todo hombre es culpable tras ser denunciado por una mujer, salvo López Aguilar, que, no sólo fue exculpado desde el minuto uno, sino que recibió el apoyo incuestionable de quienes, como Oráculo de Delfos, dictan sentencia previa a la judicial en casos de violencia y machismo.

Todo responde a un intercambio de favores que sigue su camino siempre. En su momento, la Ley se elaboró y aprobó en los términos exactos para contentar al “lobby” feminista. Se estaban devolviendo servicios prestados en la carrera hacia la recuperación de la Moncloa. Si para ello había que retorcer el Derecho hasta llevarlo a la Injusticia, se hizo y punto. La izquierda siempre legisla en bien del pueblo. Es sacrilegio cuestionar su bondad.

Que las “feminazis”, aprovechando la Ley, hayan tejido una red de intereses espurios en torno a esta desgracia personal, familiar y colectiva tampoco es óbice. Por consiguiente, fueron, son y serán sus mayores valedoras por la cuenta que les tiene.

A todo esto, el gobierno de la malvada derecha también se hace valedor en la defensa de la ley sin mancha de Zp. Por encima del interés general, si es necesario. Porque, a la derecha travestida, en que ha devenido el PP gobernante desde 2012, no le gana nada ni nadie en el juego de ¿Quién es más socialdemócrata?

Pero ….. las cifras, sin embargo y lamentablemente, se empeñan en emborronar este idílico paisaje. Superada la década de vigencia de esta madre de todas las Leyes, más de 750 mujeres han sido asesinadas. Más de un millón ha denunciado maltrato. Un 80 por ciento de las víctimas no denuncia y un 40 por ciento no se considera maltratada. Se han dictado 300.000 órdenes de protección y puesto 2.742 dispositivos de control. Hay juzgados donde el 81 por ciento de las denuncias se archivan.

Lo más alarmante resulta ser que las generaciones más jóvenes adolecen, en parte, de menor sensibilidad frente a este problema. El retroceso en la mentalidad y actitud de un sector de la juventud apunta al fracaso rotundo en las medidas preventivas y educativas.

La otra cara de la moneda invisibilizada

Por otra parte, cientos o miles de hombres, en paralelo, han sido acosados injustamente por la ley y por “una poderosa corriente social que pretende reducir el término “violencia” a la que ejercen los hombres y padecen las mujeres”, según denuncia la Asociación de Hombres maltratados de España, y que “conduce inexorablemente a una discriminación cada vez más aguda e insostenible y que no evita el maltrato sufrido ni por hombres ni por mujeres”. Es más, la otra cara del problema se invisibiliza.

Todo esto y mucho más intentaba denunciar Marta Rivera de la Cruz cuando fue asaltada por los sabuesos de esa “corriente social y mediática” que impone su tergiversada realidad a la mayoría de la sociedad española en pro de sus negocietes sectarios.

Tras de la defensa a ultranza de la ley contra la violencia de género de ZP hay intereses económicos y políticos. Y muy jugosos. Si a todos los que han saltado como vampiros al cuello de Marta Rivera les interesa, realmente, las mujeres maltratadas y asesinadas, ya tendrían que haber reconocido los evidentes errores por los que la norma hace aguas y haber acordado su reforma, manteniéndola fuera del debate electoral. En su lugar se dedican a “atacar” a una mujer, con estrategias propias de maltrato psicológico, por defender con vehemencia su opinión y las propuestas del partido que representa y para sacar rédito político.

Conste, a modo de conclusión, que mientras Ciudadanos siga apoyando al régimen socialista andaluz, legitimando sus 30 años de corrupción y sustentando sus continuos atropellos a la legalidad democrática, no me parecerá un partido digno de gobernar España. Aunque sus propuestas contra la violencia hacia las mujeres y algunas otras sean las más sensatas.

En otro extremo, y ante la inminencia del 20D, considero de obligada exigencia indicar que UPyD es un partido que no merece desaparecer del Parlamento nacional, en reconocimiento a su lucha por la regeneración democrática. Y, aún más, porque la élite política, mediática y económica ha decidido dejarlo fuera de juego. A veces, los detalles son importantes. A veces, la calidad es decisiva en detrimento de la cantidad. A veces, los más pequeños son los que mejor representan y defienden el interés general.

Que ustedes voten bien.

Fuente: MARA MAGO – DEMÓCRATA LIBERAL

Anuncios