«La flor de Utrera», un anís especial que no puede ni quiere entrar en las grandes superficies comerciales

Sobre la bebida favorita de los utreranos, que sólo puede encontrarse en contados establecimientos de Utrera, Dos Hermanas, Arahal o Sevilla capital, se cierne la leyenda de una desaparición que nunca se cumple

 

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José Antonio Espìnar, en las instalaciones de Utrera donde se hace este anis de una forma artesanal – A.F.

 

Cuando un utrerano hace las maletas y tiene que emigrar para buscar un futuro mejor en otras latitudes, no solo echa de menos el clima de la localidad o el paisaje urbano o las inconfundibles torres de Santa María y Santiago. La nostalgia aparece con más fuerza cuando llega el invierno y no tiene la posibilidad de degustar una copa del que para muchos es «el secreto mejor guardado de Utrera», el anís «La flor de Utrera».

Se trata de una bebida artesanal, que se sigue elaborando con los métodos de siempre, de producción limitada y que apenas traspasa las fronteras de la localidad. Los utreranos están muy orgullosos de ella, y muchos no entienden como este anís no ha entrado en las grandes líneas de distribución, porque creen que podría competir en igualdad de condiciones con cualquier otra marca nacional consolidada.

Leyendas

 

Todo lo que tiene que ver con este anís está rodeado en Utrera por cierta leyenda, ya que rara es la Navidad en la que no corre por la población el rumor de que es el último año en el que se va a producir, asegurando que la familia propietaria de la marca ha tirado la toalla.

«Es curioso porque casi todos los años corre este rumor, que no sé realmente de donde sale y es sorprendente como llegan muchas personas a comprar varias cajas de anís para acumularlas en casa, diciendo que como vamos a cerrar, ellos no quieren quedarse sin anís por nada del mundo», explica José Antonio Espinar, representante de la tercera generación de artesanos del anís en Utrera.

«La flor de Utrera» nació en 1960, de la mano del abuelo de José Antonio, Antonio Espinar, teniendo la primera destilería en el centro de la localidad, muy cerca de los juzgados de Utrera. Desde el principio, el objetivo no era otro que el de elaborar esta clásica bebida de forma artesanal, distribuyendo dos marcas, tanto «La flor de Utrera» como una menos conocida que es «Horizonte».

La bebida entró muy rápido en el corazón de los utreranos, convirtiéndose en un clásico cuando llega la época invernal. Antonio utilizó como banco de pruebas el bar Sanlúcar, donde daba a probar a los parroquianos el anís que elabora hasta dar con la fórmula que más gustaba al público, que a día de hoy sigue siendo la misma.

Tras la labor inicial de Antonio Espinar tomó el testigo la segunda generación, José Espinar, ambos hoy jubilados, pero que siguen ofreciendo su experiencia y sabiduría a la hora de destilar el anís. Una bebida que se sigue elaborando en Utrera, ahora en el polígono de La Morera, donde el anís se fragua en una caldera que tiene más de 100 años de antigüedad.

«Seguimos utilizando el mismo proceso que siempre, los mismos ingredientes que utilizaba mi abuelo, la diferencia solo está en esa fórmula secreta que tenemos», explica entre risas José Antonio Espinar a ABC Provincia.

Fuera de grandes superficies

Muchos utreranos se han preguntado en más de una ocasión cómo este anís no ha entrado nunca en las grandes líneas de distribución, ya que aparte de Utrera se encuentra en lugares contados de poblaciones comoDos Hermanas, Sevilla y Arahal.

La respuesta es que esta familia se ha negado siempre a sacrificar la calidad del producto y no ha querido ir más allá de sus posibilidades, entendiendo que salir de Utrera significaría tener que utilizar unos métodos de fabricación más industriales para los que no tienen capacidad.

Fuente: ALBERTO FLORES – ABC

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