Abengoa y Asociados

 

EL PP y el PSOE son incapaces de ponerse de acuerdo para frenar el separatismo catalán, combatir el terrorismo islamista, despolitizar la Justicia, hacer más competitiva la Empresa y menos penosa la Educación, pero coinciden en la imperiosa necesidad de rescatar Abengoa, la empresa que, de la mano del favor político, puede protagonizar la mayor quiebra de la historia de España. Hace años que Abengoa andaba semiquebrada, pero vadeaba la falta de ingresos con la plétora de subvenciones, la incapacidad para generar flujo de caja con la capacidad para fichar con pingües sueldos a políticos de campanillas que a su vez conseguían dinero del contribuyente para seguir innovando esa antiquísima forma de energía solar que consiste en acercarse al sol que más calienta, que es el del Presupuesto.

Carezco de la “sensibilidad” que ha reclamado la ministra Báñez para hacer frente a la crisis de una empresa privada con el dinero que falta para otras cosas, por ejemplo, para bajarnos los impuestos. O para el recibo de la luz. La luz es cara porque dijo Zapatero que había que ser respetuosos con el medio ambiente. Y ahí estaba Abengoa, colocando en su Consejo a Borrell, marido de la ministra de Medio Ambiente. Y a Carlos Sebastián, hermano del ministro de Economía y garante de la energía alternativa. Y tan alternativa y tan enérgica era Abengoa que, cuando alternó el Gobierno, quitó al hermano de Sebastián y puso en su lugar aMartínez Rico, mano derecha de Montoro en Hacienda cuando Aznar, y mano izquierda, que no tonta, en la asesoría Montoro y Asociados, luego Equipo Económico, que, por esas cosas de la vida, era cliente de ese despacho capaz de adelantar lo que publicaría el BOE antes que nadie. ¡Cómo no, si lo escribía!

“Mientras no se aclare la diferencia entre el Consejo de Ministros y el de Abengoa, por mí que quiebren ambos”

No es metáfora. En 2012, la crisis llevó al ministro Soria a proponer una rebaja en la subvención a las renovables, en especial las solares. Pero Montoro esgrimió un informe de lo más técnico, desaconsejándolo. Soria, sacó entonces una copia del mismo informe, con membrete de Abengoa, que le habían mandado días antes. ¿Redactado por la empresa o por sus asesores? El caso es que ‘abengoanó’ Montoro… y Soria sigue de ministro. Mientras no se aclare la diferencia entre el Consejo de Administración de Abengoa y el de Ministros, por mí, que quiebren ambos. Pero no nos quiebren más la cartera.

Fuente: FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS

Anuncios